● FORO SPORTSTER ●
En un bar de la ciudad se encontraba un EXBiker al que le llamaban "El Arrancones" siempre se la pasaba con sus amigos bikers tomando chela y echando cotorreo hasta altísimas horas de la madrugada.
Para acabar de amolarla El Arrancones vivía a media calle de el antro por lo que se le podía encontrar prácticamente todos los fines de semana en "el antro de la esquina".
Una noche ya en la madrugada y después de 30 caguamas y de destornillarse de desmadre con sus cuates bikers, El Arrancones decidió que era hora de irse a su casa. Se levantó de la silla y cayó totalmente de hocico en el piso lleno de chela derramada, colillas de cigarro y restos de cuba libre…
Sus amigos pronto lo levantaron y lo volvieron a sentar en su silla !Gracias cabrones, son ustedes a toooda madrre! y siguieron tomando. Después de un rato El Arrancones pensó que ya era hora de irse de nuevo por lo que se levantó y las piernas no le respondieron por lo que cayó de hocico de nuevo en el piso: !Con una chingada -balbuceó- qué buena peda! mientras se arrastraba pecho tierra hacia la puerta. Sus amigos raudos se acercaron para levantarlo pero El Arrancones les gritó: !No estén chingando, que yo puedo, es más, ábranme la puerta culeros! !Y ya dejen de estar fregando conque me llevan a mi casa!.
El Arrancones se arrastró hasta la calle hasta llegar a un poste frente al bar, se aferró a él y se incorporó como pudo, todos sus amigos estaban viéndolo preocupados fuera de el antro. Arrancones dió un paso al frente y la pierna no le respondió de nuevo y cayó al piso de la manera más culera, prácticamente sin meter las manos… Con la nariz sangrando El Arrancones balbuceó: !Puta madre, ya estoy hasta el huevo de este desmadrito, me voy arrastrando hasta mi casa, total, vivo a media cuadra!, sus amigos se metieron de nuevo al bar y El Arrancones se arrastró de la manera que pudo hasta su casa.
A la mañana siguiente El Arrancones se despertó con la cara hinchada y con restos de sangre en la nariz, el cuerpo adolorido por arrastrarse y embarrado de vómito en el pecho. Se dió cuenta de que no llegó a su cama sino que se quedó dormido en la cocina.
Su esposa, que estaba haciendo el desayuno le comentó: "Qué buena peda agarraste anoche hijo de la chingada, te vomitaste en el piso de la sala" y remató: "Llamaron hace un rato de el antro de la esquina cabrón, comentan que dejaste anoche tu silla de ruedas y quieren saber si te la traen…"
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