● FORO SPORTSTER ●
Reportacho
Pues nos vimos en el tradicional parque de Reforma. Primero llegué yo, después Itzel y Boris y al último Luigi y Cocas. Ya enfundados, saludados y encascados, arrancamos rumbo al oxxo más cercano para echar red bull y changüis.
Tras consumir el desayuno, tomamos la carretera federal a Toluca, cuando llegamos a Lerma, famoso por sus outlets y un agradable olor a rosas, le dimos rumbo a Atracomulco por el libramiento. Pasandito el libramiento, Luigi aplicó su deporte favorito: el salto de casetas.
En la carretera de cuota hacia Atracomulco el llanero solitito nos llevó por una carreterita bastante agradable donde vimos a una camioneta de redilas a punto de ponerse en tuta la madona por agarrar una curva como si fuera de Wanda Seux en sus tiempos de gloria.
Llegamos al pueblo donde nació Carlos Hank González. Ahí tomamos gasolina y firmamos algunos documentos. Tras el splash & Dash metimos primera hacia la autopista que lleva a la perla tapatía.
Aunque la carretera estaba en su punto planita (como el vientre de la señora que saca copias de llaves cerca e mi periódico) no faltaron los resentidos sociales, los traileros marinados en activo y los que querían echar carreritas.
Después de comprobar que nuestros velocímetros fueron calibrados por un maestrazo chicarcas porque llevábamos tren de 140, 160, 170 y 180 según lo que sea su voluntad, llegamos a la caseta de Zinapécuaro, vimos un sujeto igualito al marido de Olga que nos hacía ademanes con los brazos. Era el gran Ambriz que nos recibió con su hija.
Ambiriz nos llevó por una carretera federal a un restaurante que dice “Los mejores almuerzos de la región”. Y sí, son los mejores. A nuestros paladares les consta. Después de la fotos del encuentro fraterno, agarramos para Morelia por una carretera que todavía huele a nueva. Llegamos a la ciudad de cantera rosada donde Ambriz nos depositó en el hotel bosque de Diana o Diana del Bosque, algo así. En el cincoletras echamos la rigurosa jetita para el desempance.
Un trueno estremecedor nos despertó. Unos le llamaron truenus interruptus. El mesié Ambriz pasó por nosotros para llevarnos a comer. Debido a que empezó a llover y no queríamos mojarnos, (Chale) nos vimos en la necesidad de rodar en la rojo 3, donde Luigi me presentó a la joven Lucía que tenía como cara de Patricia. Justo cuando yo estaba a punto de preguntarle la hora, hizo parada y se bajó. La camioneta era una pesera que nos llevó al exquisito bufete con platillos tradicionales morelianos. Hicimos lo que se hace en cualquier comida: platicamos, chacoteamos, y por su puesto, nos recortamos al gremio ausente.
Terminada la sesión de corte y confección regresamos al hotel en el pesero clave café 8, un pesero custom. Nos trepamos a las motos (ora sí) y rodamos hacia el centro de Morelia para aterrizar en el Choppers Bar, el hell de Morelia.
Jacks, chela, clamatos y unas exquisitas cubanas sosegaron nuestra sed.Hubo fotos y el saludo al Bodo. Pagada la cuenta en partes iguales nos fuimos a la meme.
Luego le sigo con Pátzcuaro, el festín del Gabo y la ambulancia a media carretera.
Bitácora del Mezcaleitor. Día dos.
Después de echar una merecida jeta, el mesié Ambriz pasó por nosotros para ir a desayunar. Empacamos todo lo empacable. El cielo estaba gris Oxford. Nadie se llevó las toallas del hotel Diana del Bosque porque hay un papelito amenazador que advierte que las cosas que falten se las cobrarán a la camarera. Ni pex, me quedé sin estrenar toalla.
Nos pusimos a mano con el hospedaje y tomamos una excelente carreterita federal a Pátzcuaro. La carretera tenía curvitas sabrosas, poco tránsito, buen clima y lo más importante un changarrito de carnes asadas para desayunar. Cabe mencionar que el Gabo se hubiera quedado ahí o tendríamos sedarlo para llevarlo de vuelta porque las chicas que atendían estaban hermosas. Eran unos auténticos bizcochos ambulantes. El tanque de Gabriel apenas alcanzaría para darle su vuelta a tochas morochas.
En ese lugar, rompí un plato, nada más por el placer de ser. Pagamos y seguimos nuestro camino rumbo a Pátzcuaro. Cruzamos Tzinzunzán, lugar donde nació la Chica banda de la canción de Café Tacuva.
Pátzcuaro está muy chingón. Lo malo es que parece Coyoacán en domingo. Gente por doquier. Estacionamos las burras de acero en los arcos de la plaza principal y el buen Ambriz nos invitó unas exquisitas pastas, que son como nieves, pero en pasta. Buenísimas. Debido a que había hartas abejas, Itzel se puso el casco para evitar un ataque abejesco. Tras saborear las pastas y rodamos rumbo a la gasolinera que está a la entrada del pueblo. Ahí conocimos a la señora Ambriz y a su otra hija. En la gas, Luis y Olga arrancaron rumbo a Uruapan, Nueva Italia y Zihuatanejo para llegar a Acapulco.
Ambriz nos escoltó a Itzel, Boris y su servilleta hasta la salida de la bellísima ciudad de Morelia. Alguien nos dio la despedida con una llanta voladora. Resulta que en la salida de la ciudad, una Meriva que iba en el carril contrario se estampó y la llanta voló como 15 metros de alto y 35 de largo. Boris vio cómo el neumático chocó contra un puente y explotó. Hubo fotos de rigor y despedida fraternal con promesa de regreso ¿Gabo?
Itzel, Boris y yo agarramos tren de 140. Todo iba bien hasta que en la primera caseta de cobro vimos que el horizonte estaba oscuro como un abismo profundo y negro por las nubes. Nos impermeabilizamos y continuamos con nuestro trayecto. Pocos minutos después empezó a llover abundantemente. Vimos una camioneta hecha caca en el carril contrario rodeada de ambulancias. Pero más adelante, en un tramo boscoso y con lluvia tupida había una ambulancia ¡Parada en el carril de alta y sin ningunas luz! Como bajamos, considerablemente la velocidad para rodar bajo la lluvia, nos fue fácil detectarla y esquivarla, pero una camioneta Van estuvo a punto de mandar al vehículo médico ambulancia la deshuesadero. Más adelante, otro accidente. Un pelló se echó un trompito en una curva y se dio contra la barra de contención. Afortunadamente, no fue nada serio. Otros automovilistas empujaron la unidad para ponerla fuera de peligro. Unos kilómetros adelante, Boris le dio el parte de guerra a un ángel verde sobre el pelló trompeado. Había lluvia y más lluvia. Llegamos a Atracomulco donde, por fin tomamos gasolina. El pavimento de Atracomulco parecía Faluya después de recibir un bombardeo quirúrgico. Hoyos por todas partes, y por su puesto me caí en tres. En un puente me sentí surfeador cuando un trailer pasó por un charco y dejó una inmensa cortina de agua puerca que me bañó. Seguimos por la carretera de cuota, tomamos el libramiento de Lerma, después la carretera de La venta. Me despedí de Los Boris antes de entrar a Interlomas. Llegué a mi casa, me bañé y fui a ver Batman.
Fin
Tacho te volaste la barda con el relato auqneu con muchos comentarios que como dijo MAta no los entenderan fueron chistes locales
les ocmentare la parte de mi rodada de Morelia a Acapulco porque es muy recomendable
dejamos Patzcuaro alrededor de las 14 horas y por recomendaciones de Ambriz de buenas curvitas nos fuimos por la federal hasta Nueva Italia pasamos por lugares increibles con cascadas, cañones y un clima excelente, a diferencia de mis compañeros pro aca el sol estaba a mas no poder, la distancia a Nueva Italia era de 160 kms y una vez rellenado de gasolina le seguimos por la autopista a Zihua
esta autopista esta excelente rapida, pasamos por la presa Infiernillo que es gigantesca, muchos puentes que cruzan barrancas muy profundas y son de esas carreteras donde el velocimetro no importa solo ver paisajes y a veces ver que tanto corre la sportster.
llegamos a la desviacion a Zihuatanejo a la izquierda y Playa Azul a la derecha al igual que Lazaro Cardenas Mich faltaba por recorrer 15 kmsde autopista y de ahi a ixtapa 40 mas y 12 hasta Zihuatanejo
por un momento pense en ir a Playa azul eran como las 6 pm y como que se me antojo pero le faltaba como una hora y media y estaba muy sola la carretera y como Ambriz me comento que era tierra de narcos mejor nos retornamos para Zihua
el calor insoportable algo asi como 38 a 40 grados, llegamos a Ixtapa mas gasolina, eso pasa por venir a con el acelerador muy abierto, en Zihua un refrigerioen el OXXO eran como las 7 15 pm y despues de valorar la altura del sol que es horario de verano y que de quedarme aqui pagaria hotel decidimos seguirle hasta Acapulco.
salimos alrededor de las 7 45 y tomamos la unica carretra costera de Papanoa, El Salado, Coyuca etc distancia por recorrer segun el letrero 235 kms el tramo es recto casi todo y vas entre costa y siembras de coco, empezo a oscurecer pero la verdad manejar de noche nos gusta aqui cambia un poco el manejo de siempre, porque hay que ubicar a la segunda moto de tal forma que no te lastime su luz alta pro el espejo y que no provoque sombra, y que entre los dos iluminemos mas la carretera asi los vehiculos en sentido contrario a la distancia crean que se trata de un auto y eso garantiza que respeten en los rebases. porque la solitaria luz de la moto les vale madre y se pasan a rebazar.
entre el salado y Tecpan nos llovieron miles de moscos se escuchaba como chocaban en el casco y contra la luz del faro se veia como lluvia aunque algunos estaban mas grandes parecian como grilols o langostas y dolia cuando los impactas uno me pego en la mica del casco y derramo todo su relleno qeu materialmente te deja a media vision, y ademas la brisa marina se hace un molito que no se limpia facilmente, consejo llevar toallas humedas de esas para los bebes.
benditas chaparreras y las chamarras de cordura y por supuesto el casco cerrado, sin esto seria muy incomodo el viaje la velocidad entre 80 a 100 porque mas es muy riesgoso por el cruce de ganado o sorpresas en el camino. perros atropellados, o topes color pavimento
Finalmente antes de Coyuca acabo la gas puse en reserva pero ya eran las 10 pm y pense en Coyuca recargo, segui 15 kms mas y me entro la Tachodeseperancia por fin el anhelado letrero PEMEX llego entro y sorpresa por seguridad cierran a las 9 pm
a seguirle con aquella suerte de que 10 kms mas adelante estaban las gasolineras de Pie de la Cuesta, ahi cargue 50 pesitos y vamonos que estaba muy solitario y claro que en esos lugares las motos llaman la atencion.
Finalmente entramos despues del reten de soldados a Acapulco por la zona del centro y un aroma de Tacos de los Tarascos interrumpio el viaje. ahi cenamos taquitos al pastor , queso fundido una chela bueno dos una coca light cebollitas y dos caramelos qeu nos dieron despues de jugosa cuenta , inches ratas.
lueguito a la costera , pasamos por el barba roja la Disco Beach la diana
Acapulco hasta la madre de chavos en el reve. llegamos a casita cansados y extasiados de paisajes y de convivir con las motos
no cabe duda que confiables son las Sportster y que buen viaje.
al dia siguiente llego Boris Itzel y su chavito y pasamos varios de vacaciones
El sabado regresamos a Mexico por la federal que esta excelente solo tome la autopista de Iguala Taxco 456 pesitos por moto
distancias como 1600 kms no la tome toda, pero las vivencias, el tour de Morelia, la comida, y todo lo vivido NO TIENE PRECIO gracias familia Ambriz gracias Tacho Boris Itzel por acosmpañarnos
en sus planes incluyan este tramo Morelia Ixtapa vale la pena
Luiyi
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