● FORO SPORTSTER ●
Sábado
Decidir el destino siempre conlleva valoraciones subjetivas. Que si esta carretera me gusta más, que si el paisaje de estas latitudes es más verde que la otra ruta, que nunca he pasado por ahí y ya es hora de conocer nuevos lugares, que este viaje me recuerda algún otro que hice hace algunas primaveras. En fin.
Como tenía ganas de ir al norte, escogí como destino el Parque Nacional Sierra de Órganos. No es propiamente un lugar de curvas y bosques. Es un lugar de formaciones rocosas de formas caprichosas que ha sido escenario de varias películas, sobre todo del viejo oeste. Aunque me gustan los westerns, mi motivación era, digamos, musical. Ringo filmó ahí el Cavernícola.
Así que ante la dificultad de ir a Londres el fin de semana, como buen beatlemano me aventuré por las tierras zacatecanas en busca de las huellas del famoso baterista.
A primera hora del sábado, compartí los detalles del viaje a mi esposa, quien a medio despertar me dijo dos cosas: “vete con cuidado y me traes algo”. Francamente, eso de “me traes algo”, es una frase tan ambigua que llevas las de perder si se te ocurre regresar con un llaverito o algún dulce típico del lugar. Así que con el animo de evitar un disgusto posterior, hice lo que nunca se debe hacer. Quise ser más especifico y se me ocurrió preguntar ¿algo cómo qué? La respuesta fue fulminante: “un rebozo”. Seguida de la siguiente explicación “vas a pasar por San Luis. Te queda de camino el lugar que se jacta de ser la cuna del rebozo. Eso quiero y ya déjame seguir durmiendo.”
Frente al dilema de discutir lo anacrónico de los rebozos o iniciar la ruta, opté por lo segundo. Enfilé rumbo a Querétaro. Continúe por el libramiento hacia San Miguel de Allende. Crucé San Luis de la Paz y unos km antes de SLP, tomé la desviación hacia un pueblito que se llama Santa María del Río y que en efecto, su carta de presentación ante el mundo es afirmar que es ahí –y no en Tenancingo- la auténtica cuna del rebozo.
Y lo es. La mayor parte de los negocios del pueblo tienen como giro la elaboración y venta de estos artículos. Después de una amplia explicación sobre las bondades y ventajas del rebozo, compre uno que, digamos, se ajustaba a mi presupuesto. Para el anecdotario diré que había algunos que costaban más que unas alforjas nuevas de piel de agencia.
Llegue a SLP en unos minutos y tomé por un libramiento que evita el trafico de la zona urbana potosina y desemboca en una recta que 200 km más adelante se convertirá en Zacatecas.
Si lo tuyo es inclinar la moto y hacer que rocen los posapies o los escapes contra el pavimento, aquí no es el lugar. En cambio, disfrutarás de amplias planicies y montañas y más montañas en el horizonte. Todo sobre una recta infinita que invita a gastar gas de lo lindo.
Otro libramiento evita la zona urbana de Zacatecas y pone a Fresnillo en la ruta. De ahí tan sólo 100 km más -sí, también de rectas- hacen que llegues a media tarde a Sombrerete.
Me dirijo al centro del pueblo. Tomo un par de fotos. Descanso en unas banquitas y me lanzo a buscar hospedaje. Y en esas estoy cuando me doy cuenta que ya no siento tanto calor ¿la razón? No me di cuenta que olvide la mica del casco en algún momento entre las fotos y el descanso.
Me regaño y desando el camino con la débil esperanza de recuperarla. Nada. Cero. Sin rastro. Ni modo, era una buena mica.
La oferta hotelera en Sombrerete es, por decirlo amablemente, modesta pero cumplidora. Se agradece el agua caliente y un buen lugar para dejar la moto. Después de un buen baño voy de nuevo al centro. Pregunto a los lugareños por algún negocio de accesorios de motos, pensando que el regreso sin mica será complicado y atendiendo sus recomendaciones voy descartándolas una a una. Mientras recorro la calle principal veo una concentración de carros alegóricos. No se que festejan, pero están por desfilar las reinas del pueblo de 1962 a la fecha. El ambiente de fiesta empieza a crecer. El comentario más sincero de la tarde, viene de una señora ya entrada en años: “¡uyy, va a desfilar pura pasita. Deberían empezar por las uvas verdecitas y jugosas”!
Y sí. Es curioso pero abundan las mujeres. Se han puesto sus mejores galas. Caminan tomadas del brazo. Ocupan las mesas de los cafecitos y restaurantes. Supongo, solo supongo, que los varones de aquí abonan considerablemente a la tasa de migración nacional.
Y en esas estoy cuando llego a un local que vende de todo. Pregunto a la dueña si tiene algún tipo de lente o gogle que sirva para la moto y me ofrece un par que pueden ser útiles. Y no termina de sacarlos de la vitrina, cuando veo ahí, en exhibición, la mica extraviada.
Le explico que la mica es mía, que se me cayó hace una hora y media y ya no me deja continuar. Me dice que me gritó y que le pidió a una joven si podía alcanzarme para entregarla pero que nomas no me encontraron. Me la devuelve. Le agradezco. Fue hermoso. Con mejor ánimo, disfruto de las últimas luces del día.
Domingo
El Parque Nacional Sierra de Órganos se localiza a 30 km –si, también en una recta- de Sombrerete. La carretera está en perfectas condiciones. Pese a ser domingo, no hay nadie en el parque. Por módicos 20 pesos puedes recorrer el lugar. Es terracería con grava, así que con el debido cuidado avanzo siguiendo las instrucciones del encargado del lugar.
Hay formaciones de picos, frailes, murallas. Posiblemente las has visto en varias películas o series. En el pueblo hay un pequeño museo con algunas fotos de actores famosos que han pasado por aquí.
El silencio impone. Las rocas hacen su trabajo. Impresionan. Tomo varias fotos y emprendo el regreso con un poco de ayuda de mis amigos, como telón de fondo.
Fin de viaje
Así fue, Charles. Un buen paseo con unas vistas preciosas. Saludos!
Te va a encantar Alex. El pueblo es bonito. Es un pueblo minero, con la típica iglesia de cantera y los consabidos arcos y portales. Pero lo que vale la pena es el parque nacional. Tome un par de fotos de la iglesia y una del atardecer. Mira.
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