● FORO SPORTSTER ●
Día 10 San Quintín-Santa Rosalía Baja California Sur.
“Y rodamos sobre las 3 Californias”
Nos levantamos temprano como siempre, hicimos el ritual de salida y nos fuimos a buscar donde desayunar; en el trayecto íbamos buscando una ferretería para comprar un garrafón para llevar más gasolina, nosotros siempre cargamos un galón, pero con la advertencia que nos habían hecho, pensamos en que sería mejor llevar un poco más por aquello de las dudas y de que hay lugares donde la gasolina que venden no rinde lo mismo que en todas; antes de llegar a la gasolinera, la extraña suerte que siempre nos acompaña, nos puso en frente de un puesto de cosas usadas donde encontramos que vendían un garrafón, de esos que son especiales para gasolina con capacidad de 2 galones y a un precio de super remate, así que sin pensarlo lo compramos, el vendedor resultó ser un verdadero conocedor de la península, nos preguntó hacia dónde íbamos y nos dijo uno a uno todos los lugares que encontraríamos en el camino, -si les alcanza la gasolina que traen y en el camino hay personas que venden garrafones de gasolina, pero siempre es mejor llevar de más-, lástima que eso nos lo dijo ya que le habíamos comprado el garrafón. Le agradecimos la información y nos fuimos a cargar gasolina. Casi hicimos milagros para acomodar el equipaje junto con el nuevo garrafón que era más grande, pero si cupo todo, excepto una pachita donde llevábamos agua, que Moni se tuvo que llevar colgada.
Saliendo del pueblo había muchos topes y antes de llegar a uno de ellos, un perro grandote salió corriendo de una casa ladrándonos y con la firme intención de lanzarse sobre nosotros, por puro instinto los dos le tiramos una patada tratando de espantarlo, pero aun así él nos soltó una mordida, mi bota fue la que acertó a su cara y así pudimos evitar la mordida, pasamos el tope, aceleramos y ya no nos correteo.
Continuamos nuestro camino, la carretera estaba casi libre, el paisaje desértico combinado con la costa nos seguía fascinando, pasaron unas horas y de pronto empezamos a ver muchos cactus gigantes, que nos dejaron sorprendidos por su tamaño, estábamos cruzando el Valle de Los Cirios, varias veces intentamos orillarnos para tomar fotos, pero la bajada de la carreta estaba alta y con arena muy suelta, así que seguimos lentamente disfrutando el paisaje, que también incluía piedras enormes, de las que cuenta la leyenda que se mueven solas; muchos kilómetros adelante encontramos un lugar donde detenernos y tomamos las fotos que queríamos. Encantados por la belleza del panorama seguimos nuestro recorrido lentamente, todo era increíble, nos tocó ver a los buitres que se paran sobre los cactus, un animal que parecía ser un zorro y varias águilas, todo un espectáculo de la naturaleza, no sé qué extensión tenga el valle pero tardamos mucho en cruzarlo, cosa que no nos molestaba por su puesto.
Habíamos recorrido unos 300 km, cuando se acabó la gasolina del tanque, sí, extrañamente nos rindió mucho más, seguramente por aquello de que el motor se desempeña mejor al nivel del mar; nos detuvimos y le vaciamos el garrafón de un galón, solo por la curiosidad de saber si hubiéramos llegado con esa gasolina o no; continuamos nuestro camino, con la seguridad de que teníamos suficiente combustible para llegar hasta la siguiente gasolinera. La sensación de recorrer la península es indescriptible, disfrutamos cada momento, nos quedamos con ganas de meternos a algunos caminos de terracería que prometían algo especial, playas vírgenes, internarse en el desierto, sin embargo no podíamos entrar con la moto a ese tipo de caminos, así que seguimos nuestro rumbo con la firme promesa de regresar, de pronto nos cruzamos de frente con un ciclista que traía una bandera de la Gran Bretaña, nos saludamos y no pude evitar pensar –Este amigo está más loco que nosotros-. Kilómetros después se acabó nuevamente la gasolina coincidiendo con el momento en que vimos el letrero que anunciaba el inicio del Estado de Baja California Sur y 500 metros adelante el letrero de Pemex; acostar la moto de un lado al otro sobre la marcha fue suficiente para que el carburador se llenara y nos permitiera llegar justo a la bomba de la gas. No fue necesario usar los dos galones extra que llevábamos, pero nos dieron mucha tranquilidad en este trayecto. Aquí la emoción aumento, pues en ese momento habíamos rodado sobre las 3 Californias. Si ya se, en la Alta California solo fueron unas pocas millas pero alguien que no puedo decir su nombre porque el amigo Animal se enoja (jajaja), me dijo que así ya cuenta como rodado…
Llegamos a Guerrero Negro, íbamos a llegar al centro del pueblo a comer, pero en la entrada encontramos un restaurante y decidimos parar ahí; en el estacionamiento vimos una moto doble propósito, nos llamó la atención que tenía placas del Estado de México, entramos al lugar e inmediatamente vimos una cara conocida, -¿Bembo?- Le pregunte solo para estar seguro de que era él, -Así es- me respondió, pues sí resulto ser un amigo motociclista de Toluca, platicamos un buen rato poniéndonos al tanto de nuestros respectivos viajes y decidimos seguir juntos a Santa Rosalía, donde él se quedaría a pasar la noche y nosotros pensábamos seguirnos hasta Loreto. Tomamos carretera, ahora las dos motos al unisonó irrumpían la tranquilidad de la zona desértica, la carretera nos ofreció un paisaje variado, una especie de llanuras aparecieron ante nosotros, que se combinaban con unas curvas de película, y a lo lejos unos montes que completaban la escena fascinante, el camino nos llevaba al otro lado de la península. Íbamos disfrutando el paseo sin saber que lo mejor estaba por venir; más adelante una curva nos llevó abruptamente a un paraíso, llegamos a la costa del Mar de Cortés, Oh là là, como dicen los franceses, la magia de la Baja California se apoderó de nosotros, tuvimos que hacer una parada forzosa pues el paisaje así lo ameritaba, la foto del recuerdo y seguimos nuestro camino, llegamos a Santa Rosalía y empezaba a obscurecer, así que decidimos quedarnos ahí, buscamos hotel, cenamos con nuestro compañero de viaje y degustamos un buen vino tinto, para después irnos a descansar.
Continuará…
El Escribidor
Día 11 San Quintín-Loreto
"Encontramos un pedazo del paraíso.
-Amenazamos con regresar…
Salimos con más calma que otros días, pues solo recorreríamos unos 200 km para llegar a Loreto queríamos pasar un día de playa y descanso; desayunamos con el Amigo Bembo, habíamos acordado que nos alcanzaría allá más tarde. Salimos a la Carretera Federal 1 o Carretera Transpenisular que seguía costeando el Golfo de California para nuestro deleite, pasamos Mulegé y el panorama seguía fascinándonos, me encanta esa sensación de salir temprano a rodar y más con esos paisajes, habíamos recorrido unos 90 km., cuando de repente frente a nosotros apareció un pedazo del paraíso, un lugar difícil de describir, era una pequeña bahía casi virgen, con arena fina, muy blanca y sus aguas cristalinas con un toque turquesa que se difuminaba en varias tonalidades que nos dejaban con la boca abierta; unas pequeñas islas que aportaban misticismo al lugar, la carretera que partía un pequeño cerro para formar el camino, sin olvidar una curva que le daba ese toque dramático al encuentro con el edén, inmediatamente nos detuvimos a disfrutar ese momento y tomar fotografías; después del trance en que estábamos avanzamos, pero a la siguiente curva nos tuvimos que detener otra vez, había un paradero que estaba más cerca de la bahía con unos cactus a la orilla, donde no pudimos resistir parar por otra foto de postal, aparte de que a este lado se sumaba el efecto del sol que también quería aparecer en la toma, Moni que es la fotógrafa oficial se daba vuelo cambiando de ángulos y acercamientos; cada imagen era tan buena como todas, continuamos en la moto y para nuestra sorpresa la carretera nos llevaba por la orilla, teníamos la sensación de poder bajar el pie para mojarlo en el mar; despacio, muy despacio avanzamos, por mi mente pasaron un montón de ideas de cómo arreglárnoslas para regresar en otra ocasión a este lugar; pocos kilómetros adelante, encontramos la playa “El Burro” que también merecía una foto y por supuesto estar en los planes del próximo viaje a la Península, el camino siguió y nos regaló otra dosis de paisajes desérticos que se combinaban con la costa; de repente nos dimos cuenta que ya estábamos en nuestro destino.
Loreto es un pequeño poblado pero con un gran encanto; llegamos e inmediatamente buscamos hotel para dejar nuestro equipaje y disfrutar de la playa, ya que hasta ese lugar fue donde se empezó a sentir calor; así lo hicimos. Después cuando caminábamos por el malecón buscando algún lugar para comer, encontramos al amigo Bembo que iba llegando en ese momento, así que juntos fuimos a cumplir con nuestra misión, llegamos a un restaurante que prometía mucho, el mesero nos llevó la carta de los desayunos y le comentamos que queríamos comer lo que estaba en su anuncio de la entrada, -esos platillos los servimos después de las tres-nos explicó el mesero, el reloj marcaba cerca de las 2 de la tarde y, no apetecíamos un desayuno a esa hora, -¿Aquí será el mundo al revés?- pensé; nos salimos a buscar otro lugar, lo encontramos y disfrutamos unos deliciosos platillos de los frutos del mar; al terminar fuimos a caminar por el poblado, conocimos la Misión que tiene una gran historia y que además está muy bien conservada, la caminata se prolongó, decidimos entrar a una tienda de artesanías, una señora nos recibió muy amablemente y nuestra gran sorpresa fue ver que era una gringa que nos estaba vendiendo artesanías mexicanas, -definitivamente aquí es el mundo al revés- pensé, los gringos se están adueñando de la península platicábamos al salir del lugar. Regresamos al centro del poblado y a petición de Moni entramos a ver un hotel muy bonito cuyo atractivo principal era su alberca en la azotea, pero con fondo de cristal que podías ver desde el lobby, -el mundo al revés- pensé nuevamente. Justo en el zócalo encontramos la cervecería “El Zopilote” que ofrecía cerveza artesanal y sí!! adivinaron, terminamos ahí refrescándonos un poco, lo agradable del lugar hizo que la plática se prolongara, salimos de ahí prometiendo regresar a cenar pues el lugar nos había atrapado. Disfrutamos de Loreto, la playa, la comida, la cerveza artesanal, descansamos, y tomamos energía para seguir con nuestro viaje.
Continuará…
El Escribidor
Día 12 Loreto-Cabo San Lucas
“El paraíso se extiende hasta La Paz… Visita a La Harley de Los Cabos como lo dictan los cánones”
Nos levantamos temprano a desayunar y salimos de Loreto con cierta nostalgia, la carretera nos consoló presentándonos un tramo de curvas muy interesantes, los paisajes fascinantes continuaban frente a nosotros, el contraste del desierto y la costa seguían acompañándonos, la sensación de libertad acariciaba nuestros rostros, las líneas que separan los carriles en el asfalto casi nos hipnotizaban, el trance en que habíamos caído hace ya 12 días seguía dominándonos, el placer de rodar y rodar nos dopaba a cada momento, la península se había convertido en nuestro destino favorito, -los 1700 kilómetros de la Carretera Federal 1 se deben de recorrer al menos una vez en la vida, para disfrutar de este paraíso-, decretamos!!!
Cruzamos Ciudad Constitución y continuamos hacia el sur, el paisaje seguía siendo magnífico; de pronto frente a nosotros apareció el letreo que daba la bienvenida a La Paz, y todo parecía normal, hasta que la calle que nos llevaría al centro nos puso a un lado de la playa y quedamos con la boca abierta, el color turquesa del agua robó rápidamente nuestra atención y así cruzamos el malecón, embobados por la belleza del lugar, el calor que habíamos extrañado la mayor parte del viaje estaba aquí, nos obligó a quitarnos las chaparreras y las chamarras, buscamos el camino para donde se embarca uno en el ferry, pues queríamos comprar nuestros boletos de una vez para saber cuándo teníamos que tomarlo, la carreta que nos llevó hacia ese punto nos sorprendió gratamente, a un costado del camino curveado nos llevaba de la mano la costa con unos acantilados muy bonitos y como fondo la vista placentera de la bahía, al otro lado las formaciones rocosas también roban la mirada; dan la sensación de que en algún momento fue el mar quien se encargó de labrarlas detalladamente y cuando creímos haberlo visto todo, encontramos un par de pequeñas bahías que eran una joya de la naturaleza. En cuanto resolvimos lo del ferry, regresamos inmediatamente a una de ellas que se llama playa el tesoro y sí que hace honor a su nombre; hay un restaurante pequeño con mesas en la playa y tuvimos que disfrutar de unas cervezas bien frías, la comida no fue muy buena que digamos o al menos lo que pedimos, pero la vista, la tranquilidad del lugar y la magnificencia del lugar lo compensa. Muy a nuestro pesar tuvimos que irnos de ahí, la fecha en que teníamos que tomar el ferry, nos hacía que ese mismo día llegáramos hasta Cabo San Lucas, y así lo hicimos, no sin antes hacer una parada en Todos Santos, ya saben, por aquello de que la leyenda del Hotel California sea cierta; el lugar es un poblado al estilo antiguo muy pintoresco con construcciones muy antiguas, pero ahora está lleno de galerías y cosas destinadas al turismo gringo, al igual que los precios. Nos tomamos la tradicional foto fuera del hotel y tuvimos la intención de hospedarnos ahí, pero el costo de la habitación eliminó esa idea y continuamos hasta llegar a San Lucas.
Así ocurrió, llegamos a los Cabos!!!!, por fin; este destino era el segundo que habíamos planeado viajar desde que compramos la moto, pero no se había concretado hasta este día; entramos hasta la marina y empezamos a buscar hotel, en un semáforo nos alcanzó un motociclista, nos saludó y muy buena onda nos dijo que podía guiarnos a algún lugar que se ajustará a nuestro presupuesto y así lo hicimos, avanzamos un poco, nos mostró uno que estaba muy bien, tanto de costo como ubicación, le agradecimos y lamentablemente no pudimos platicar más con él, ni siquiera preguntarle su nombre, pues todo esto ocurrió sobre las motos mientras avanzábamos entre el tráfico. Dejamos todo en el hotel y salimos a caminar hacia la marina, llegamos a la Harley a comprar algún recuerdo a manera de trofeo y un litro de aceite, como siempre nos salieron con que –No se lo podemos vender porque no está dado de alta en el sistema y no sé cuánto cuesta, regresen mañana a la 9-, dijo el que nos atendía, -Mira la botella que está en la vitrina tiene el precio, me lo llevo, te dejo el dinero y mañana a las 9 tú haces el pago- le respondí, no le quedó otra opción y así fue; salimos, fuimos por la moto para buscar donde cenar, vagamos un poco por el centro y terminamos cenando unas hamburguesas donde tenían la magnífica promoción de cerveza artesanal a solo 1 dólar; nosotros aprovechamos y nos hidratamos con gusto, después nos fuimos a descansar.
Continuará…
El Escribidor
estoy impactado con la manera de describir esta aventura ya perdí medio día de oficina por que una vez que empecé a leer no puede detenerme me encantaría algún día platicar contigo para hacer un itinerario similar el día que gustes las frías van por mi cuenta a cambio de la gran experiencia adquirida en este viaje y obvio me quedo pendiente de la continuación de esta moto novela mi gran escribidor
saludos
ROS
Día 13 San Lucas-San José
“Día de descanso en la playa. –Pero continúa la ruta del sabor…
Salimos del hotel después de cargar todo en la moto, tomamos carretera; tristemente vimos como la industria hotelera se expande y altera las playas, una en particular, el Chileno que hace un año era una de las mejores y pronto tendrá un mega edificio; recorrimos unos 20 km para a llegar a San José, nos paramos en el mirador por la foto del recuerdo y llegamos al centro, inmediatamente encontramos un hotel a una cuadra de la iglesia; era aún temprano pero nos dieron la habitación sin problema, dejamos el equipaje e hicimos una maleta pequeña, el plan era recorrer la carretera costera que aparece en el mapa, pero resultó que era de terracería y no quisimos arriesgarnos, pues no sabíamos en qué condiciones se encontraba, así que decidimos tomarnos un día de playa en un lugar llamado “La playita”, lugar que conocimos hace unos 10 años y que nos gustaba mucho, llegamos para almorzar un delicioso molcajete de mariscos, compramos unas chelas y nos fuimos a tirar a la playa a disfrutar de la magnificencia del lugar.
Ya por la tarde cuando nos dirigíamos al centro, encontramos una casa donde vendían comida, había muchos lugareños comiendo, así que pensamos que eso era buena referencia, nos paramos a deleitarnos con unas almejas rellenas que estaban buenísimas y a un precio módico; mas tarde llegamos al centro, salimos a turistear; el lugar estaba plagado de gringos, un grupo de rock tocando en la calle, artesanías, un clima templado, todo muy a gusto. Por la noche salimos a cenar una pizza cocida en horno de piedra en la cervecería “La Baja”, donde también vendían cerveza artesanal y había unos gringos ya mayores tocando música country, disfrutamos la cena, la música, la cerveza y nos fuimos a dormir…
Día 14 Los Cabos-Los Mochis
"Subiendo la moto al ferry para cruzar el Mar de Cortés"
Nos levantamos con la nostalgia de que teníamos que emprender el regreso a casa, aunque aún estábamos a unos 1700 km sentíamos que se nos acababa el 20, decidimos tomarlo con filosofía y seguir disfrutando el recorrido faltante; llegamos a La Paz, y nos dirigimos a la playa el Tesoro donde habíamos quedado de vernos con Tecate Rider y Hash, unos amigos viajeros de Toluca que también andaban por estos rumbos, pero no habíamos podido coincidir en los destinos anteriores; llegamos al punto de reunión, nos saludamos con esa alegría que se multiplica cuando encuentras a un amigo en carretera, nos sentamos en la playa y pedimos unas cervecitas, nos pusimos al tanto de nuestros recorridos, lamentando no habernos encontrado antes, a pesar de que sabíamos que andábamos por allá; por falta de tiempo no pudimos disfrutar más de la compañía y esa plática, pues teníamos que formarnos para pasar la aduana y hacer fila para subir al ferry a las 12hrs, nos despedimos deseándonos feliz retorno, nos tomamos la foto para la posteridad y rodamos juntos hacia las instalaciones del ferry, ellos continuaron por la carretera y nosotros nos formamos en la aduana.
Hicimos todo lo que se requiere para que te permitan el acceso al ferry, y llegamos a la fila final junto con 3 motociclistas que habían viajado de Pachuca a Los Cabos; empezamos a platicar sobre los respectivos recorridos hasta que nos indicaron que podíamos subir, nos ubicaron a un lado del pasillo, al entrar al ferry el encargado me dijo ahí déjala también están los ganchos para que las amarren; yo me imagine que alguien de la tripulación se encargaba de eso, pero no; los bikers de Pachuca que habían tomado de ida el ferry me dijeron que cada quien lo tenía que hacer, así que quité una cinta con las que amarramos la maleta y la use para sujetar la moto.
Subimos a la sección de pasajeros y acordamos buscarnos más tarde en el comedor, yo me dirigí al camarote para buscar a Moni e ir a la cubierta superior a ver cuándo zarpara el ferry y despedirnos de nuestro ahora destino favorito; nos entretuvimos lo suficiente como para perdernos la comida, pero valió la pena; para no variar la península nos dijo adiós mostrándonos sus paradisiacos paisajes, hicimos un ademán de adiós y ambos al mismo tiempo ya teníamos en mente la promesa de regresar en la primera oportunidad que se nos presente; pasamos al interior a esperar que transcurrieran las 7 horas del recorrido.
Cuando buscamos algo de comer encontramos a los de Pachuca, seguimos platicando con ellos e intercambiamos teléfonos, nos invitaron algún día a rodar por su rumbo y nosotros hicimos lo mismo.
Cuando al fin llegamos a puerto y nos avisaron que podíamos ir al estacionamiento para sacar los vehículos, nunca nos dijeron que tardaríamos casi dos horas para salir; imagínense llevábamos 14 días disfrutando del aire pegando en nuestra cara, ahora el barco nos hacía sentir un tanto enclaustrados; cuando al fin salimos nos despedimos de los nuevos amigos y nos montamos a la moto ansiosos de rodar, avanzamos hasta los Mochis y ahí buscamos hotel, la cena fueron unos hot dogs de un carrito que encontramos por ahí, ya era tarde y estaba todo cerrado. Así que nos fuimos a descansar.
Continuará…
El Escribidor
14
1
1 Guest(s)







